26 noviembre, 2018

El restaurante debe concebido para disfrutar de una agradable experiencia

Existen innumerables ocasiones en nuestra vida por las que podamos acudir a disfrutar de una agradable velada en un restaurante. Una comunión, una boda o un bautizo son algunas de ellas, sin embargo, no son las más habituales y es que cuando decidimos dejar a un lado por un día la cocina de nuestra casa, normalmente lo hacemos para poder disfrutar de una experiencia inolvidable. Ya sea con amigos, con nuestra pareja, con la familia o simplemente, nosotros mismos, si escogemos el lugar más adecuado, podremos vivir una de las mejores veladas de nuestras vidas. Un restaurante no tiene porque ser simplemente un lugar en el que vayamos a comer y es que, hoy en día, la oferta es tan grande que podemos escoger la opción que más nos apetezca en el momento. Muchas veces tendemos a decidirnos en función de lo que nos apetezca comer, el aparcamiento que tenga o la distancia a nuestros domicilios, sin embargo, la realidad es que, si buscamos, podemos disfrutar de lugares de ensueño en los que la comida sea tan solo uno más de los atractivos que tenga el lugar.

Tal y como os hemos avanzado, en la actualidad existe un sinfín de lugares a los que debemos de ir para poder disfrutar, ya no solo de la comida, sino que también de la belleza del lugar. Si bien es cierto que, como es lógico, la comida ha de ser uno de los pilares fundamentales para que nos decantemos por una u otra opción, lo cierto es que desde hace unos años ya entran en juego otros factores. De hecho, aunque no lo parezca, ya quedan lejos en el tiempo algunos de los comentarios más generalizados que existían en nuestro país y que pasaban por frases míticas como: “Ahí se come bien ya que está lleno de camioneros”. En nuestros días, esta frase ya está prácticamente en desuso y es que el auge de internet ha propiciado que nos demos a conocer por otras vías. Unas páginas en las que los usuarios escriben sus opiniones acerca de los locales, al mismo tiempo que comparten fotos. Además, poseer un lugar idílico hace que sea más visible en algunas de las redes más conocidas de la actualidad, como Instagram, Facebook o Twitter, por lo que, si cuidamos la decoración de los locales, gracias a los clientes, tendremos una buena campaña de publicidad a un coste de cero euros.

Uno de los ejemplos más claros de esta reconversión de la restauración y de la nueva tendencia que estamos viviendo la encontramos en Conil de la Frontera, donde podemos disfrutar de una espléndida comida o cena otoñal bajo las estrellas, rodeados de cientos de macetas y de paredes encaladas en pleno casco viejo de la ciudad. Este es, sin duda, un claro faro de hacia donde se dirige el sector, sin embargo, no es el único, ya que, si os fijáis, cada vez es más habitual que veamos los tejados de nuestras urbes plagados de empresas hosteleras que buscan hacer de la exclusividad y el paisaje, una de sus armas de venta. Además, para poder captar clientes, muchas empresas acuden a Liquistocks con el fin de encontrar algún producto que puedan comprar al por mayor a un precio reducido y con el que puedan agasajar a sus clientes más fieles, logrando así un buen feedback que les repercuta económicamente. Esto se debe, en gran medida, a que España es un país en el que la hostelería juega un gran papel en la economía y, por ello, los empresarios se han de afanar en que sus potenciales clientes opten por su local, en lugar de disfrutar de su tiempo de ocio en otros.

Restaurantes más exclusivos y curiosos

Tal y como os hemos ido comentando a lo largo del post, en nuestro país existe un gran número de locales dedicados a la restauración, es por ello por lo que, en la actualidad, los empresarios tienen que innovar cada vez más para captar clientes. Una prueba de ello es que si buscamos en la red nos podemos encontrar con que podemos disfrutar de unas copas en un bar construido con hielo, degustar platos del mar sobre un barco, bajo el agua, rodeados de peces… Pero no solo eso, sino que también tenemos la oportunidad de degustar grandes manjares dentro de toneles de sidra, con vistas a espectaculares puestas de sol o en antiguos molinos de trigo, entre otros.

El restaurante debe concebido para disfrutar de una agradable experiencia