16 noviembre, 2016

¿Una repostera que odia el pan? No, gracias

¿Sabéis lo que es incongruente? Que a una amante de la pastelería y la confitería no le guste la bollería y la panadería. Parece un juego de palabras del refranero español pero lo digo totalmente en serio. Esta mañana ha venido a una chica a entregarme su currículum diciendo que era una repostera y que se ofrecía como empleada para mi pastelería, pero no que le diera trabajo en la panadería que tengo bajo el mismo nombre en el local de al lado porque a ella no le gustaba el pan. Obviamente he tirado el currículum a la basura porque quien viene a pedir trabajo no puede ir con exigencias.

Siempre he sido muy humilde cuando he ido a pedir empleo y si tenía algún problema lo he comentado siempre, con muy buena educación y mejores modales, en la entrevista, jamás a la hora de entregar el currículum en mano y de tan mala manera.

De todos modos, y dejando a un lado los aires de grandeza que se traía la niña, he de decir que, como he comentado, me parece incongruente. El pan es una maravilla fabricada al horno que no todos saben fabricar, incluso los que se hacen llamar panaderos deberían hacerse mirar las manos para qué tienen ahí porque en lugar de amasar la masa madre hay algunos que la destrozan y luego el pan no sale igual.

Javier Moreno, el Maestro panadero que ha conseguido formar parte de la selección española de panaderos, se siente orgulloso de poder mostrar al exterior el nivel de la panadería española y otros se creen que hacer pan es tan fácil como meter harina y agua el horno y que salga lo que salga. Increíble.

Un buen ejemplo que aúna ambas cosas

Hace poco conocí por casualidad El Molí Pan & Café, una franquicia de cafetería que cuenta con un gran departamento de panadería artesana que demuestra que actualizarse y pertenecer al mundo de la franquicia innovadora no tiene por qué ser sinónimo de mala calidad. Ellos nos ofrecen exquisitas especialidades de pan de máxima calidad para consumir a cualquier hora del día, fabricado con ingredientes sostenibles, sin conservantes ni grasas parcialmente hidrogenadas y además es reducido en sal. Sabrosísimo.

Me llamó mucho la atención porque, a día de hoy, encontrar un pan artesano de calidad es dificilísimo y, de hecho, si ya es complicado encontrarlo en los negocios familiares imaginad lo complicado que resulta encontrarlo en franquicias y cadenas empresariales. Sin embargo El Molí Pan &Café me sorprendió gratamente y por eso, a pesar de ser competencia, no tengo ningún problema en admitirlo.

En mis negocios contrato sólo a personas auténticas que quieran trabajar de verdad. A algunas las he formado yo misma y otros son auténticos profesionales que han demostrado su calidad y su saber hacer en todo momento. Ahora mismo cuento con 8 empleados, tres en la panadería, dos en la pastelería y dos más que van pivotando entre ambos establecimientos como dependientes y todos, absolutamente todos, son grandes profesionales de la labor que desempeñan.

shutterstock_188805263reducida

¿Una repostera que odia el pan? No, gracias