1 marzo, 2016

Vino y Chocolate

Marida Jerez, quedaros con esa web. ¿Qué se os viene a la cabeza si os digo: Andalucía?, estoy segura que muchos pensamos en lo mismo, esa tierra tan preciosa y llena de arte, sus maravillosas playas, sus montañas, gente muy amable, con tanto salero, y con distintos acentos dependiendo de la zona donde vivan, bailes y más bailes, campos enormes llenos de olivos… y muchas cosas más, todas buenas por cierto.

Vale ahora ¿qué me decís si os digo  enología?, vino, ese rico vino de gran calidad, inigualable, bodegas donde los amantes del vino se encontrarán rodeados de la mejor marca, del mejor sabor, junto a sus tapas, viendo el proceso que sigue este preciado producto hasta que llega a nuestro paladar. Venga la última ya, ¿qué se os viene a la cabeza si os digo viajar?, venga… ¿ a quién no le gusta ver sitios nuevos, costumbres que no hemos visto nunca, dejarse llevar, perderse…? Pues ahora vamos a juntar todo, Andalucía, enología y turismo, de hecho vamos a resumirlo aún un poco más: enoturismo en Andalucía. Porque en Marida Jerez podemos encontrar todo esto, viajes a la ciudad de Jerez, para realizar rutas enológicas y gastronómicas, para juntar todas las cosas buenas en una sola, se pueden hacer visitas a caballo por las bodegas, por los viñedos, hay rutas de tabancos y tapas, para los amantes de las pinturas hay una ruta especial también. Todo sin olvidarnos de la calidad del vino de la preciosa ciudad de Jerez. ¡Decidme si no es una idea fantástica!

Bueno pues ya que estamos hablando de vino, quiero contaros una receta que me enseñó mi madre hace muchos años, y que recuerdo me encantaba. La cosa es que me olvidé de ella, y hace poco trasteando entre las cajas guardadas y olvidadas en el desván he encontrado una hoja escrita a mano por mi madre de esa receta, que seguro la podía haber encontrado en Internet, pero vaya, ya no es igual,yo lo quiero de mi madre, de su puño y letra, y con sus toques personales. Quiero compartir esta receta con vosotros, para quienes os guste el chocolate, y el vino.

TARTA DE CHOCOLATE Y VINO TINTO

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Empezamos engrasando un molde para tartas con mantequilla. A continuación, en un cacito calentamos 180ml de vino tinto ( no os lo bebáis!), 3 cucharadas soperas de cacao puro en polvo, y 180g de azúcar. Hay que mezclarlo y calentarlo hasta que todo se derrita.

Ahora tenemos que precalentar el horno a unos 180grados.

Separamos de 4 huevos sus yemas y sus claras, las cuales montamos con una batidora. Batimos las yemas con 1 cucharada de maicena, y lo vertemos en el cacito del principio. Removemos todo con unas varillas y lo llevamos a ebullición, esperamos a que espese ligeramente.

De esto último que nos ha quedado tenemos que separar 150ml para el glaseado. El resto tenemos que añadirle 120g de harina, 2 cucharadas pequeñas de levadura, lo vamos mezclando despacio mientras le añadimos las claras que tendrían que estar ya batidas al punto de nieve.

Metemos todo al molde del principio, previamente engrasado de mantequilla os lo recuerdo, y lo llevamos a hornear durante cuarenta minutos más o menos, también esto depende del tipo de hrono que tengamos, podemos ir vigilándolo y cuando veamos que está listo sacarlo del horno, pero sin pasarnos de 1 hora.

¡Y ya está hecho! Se que mi madre le añadía algo más, el típico secreto que nunca le dijo a nadie, y que de hecho, ni lo escribió en el papel que os contaba al principio. Supongo que no dejaría nunca que nadie le copiase la receta exacta de esta magnífica tarta, pero bueno se puede ir probando, de hecho ire añadiendo varias ideas que tengo a ver si alguna se asemeja un poco a la tarta tan especial que hacía ella. O al menos que se parezca mucho.

La verdad es que en el arte de la repostería no existe límite para la imaginación, ya veis eso de juntar el chocolate con el vino…¡es una idea tan genial…! Y ya que hablamos de chocolate os quiero dejar unas cuantas recetas más para los golosos e insaciables como yo… !un caprichito de vez en cuando!

Vino y Chocolate

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